Full Story of Kratos (Ascension, Chains of Olympus, 1, Ghost of Sparta, 2 y 3)

Full Story of Kratos (Ascension, Chains of Olympus, 1, Ghost of Sparta, 2 y 3)

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Cuando las gentes preguntaban sobre el origen
de Kratos la verdadera historia nunca se dio a conocer. La verdad es que Kratos, como cualquier hombre,
comenzó su vida como un niño. Nacido fuera del matrimonio. Kratos era el hijo bastardo de una mujer repudiada. Había rumores sobre la identidad del padre. Rumores que se hacían más y más ridículos. Hasta que la mujer abandonó por fin la pequeña
aldea y juró que empezaría una nueva vida en Esparta. Kratos nunca conocería la verdad. Nunca sabría quien era su verdadero padre. Pero la infancia en esparta era una existencia
brutal. A los niños fuertes y aptos se les entrenaba
para ser guerreros, los protectores de Esparta. Los niños más débiles eran enjaulados y
enviados a las montañas donde se les abandonaban. Nadie esperaba que sobrevivieran. Y mientras Kratos escapó al destino de los
niños débiles… su hermano no tuvo tanta suerte Los dos hermanos entrenaron, con el sueño
de unir sus fuerzas en el gran ejército espartano. Pero eso nunca ocurriría. ¡No bajes la guardia Deimos! ¡La espalda de un guerrero espartano jamás
toca el suelo! ¡Incluso en la muerte un espartano da la
cara en combate! ¿¡Eres un espartano o no!? Sí, Kratos. Tras la gran guerra contra los titanes. El oráculo había profetizado la caída de
los dioses olímpicos y la destrucción del Olimpo. Vio que su final, no llegaría a manos de
los Titanes, quienes estaban sedientos de venganza. Sino a manos de un mortal. Un guerrero marcado. Quien controlase al guerrero marcado, controlaría el destino del Olimpo. ¡Basta! Padre nos ha enviado aquí para llevarle al marcado; Este chico no tiene importancia. Ves tan poco de la verdad, Atenea, ¡¡Apártate!! He dicho que nadie tocará al chico. ¡Coged al marcado y marchaos! ¡Kratos!..¡Ayúdame!… ¡Kratos! Perdóname… ¡Ayúdame! Deimos… Vinieron a por el guerrero marcado. Una marca que vieron en el cuerpo de Deimos. Éste desconocía el destino que le aguardaba cuando se lo llevaron ante los ojos de su
hermano. Ares lo llevaría a los dominios de la muerte.
El reino de Tánatos. Un lugar en el que ningún mortal se ha atrevido
a entrar. Allí permanecería, atrapado y sin esperanzas de escapar. Sufriría años de castigo y tormentos a manos del dios de la muerte. Al principio, la creencia de que su hermano
Kratos iría a salvarlo, era lo que lo mantenía con vida. Pero con el paso de los años… Deimos perdió toda esperanza y con ella todo rastro de humanidad. y con ella todo rastro de humanidad. La ira y la venganza bullían en su interior, donde permanecieron latentes durante décadas. Tras perder prácticamente toda cordura, fue esa ira la que le permitió resistir.
Con la creencia de que un día, volvería a encontrarse con el hermano que lo abandonó. Este pequeño suceso cambiaría para siempre la vida de Kratos. La rueda de su destino, de su sino maldito, había empezado a girar. La pérdida de su hermano le dejaría una marca indeleble. Un recuerdo que no podría olvidar. Kratos, que había jurado no dudar nunca,
se hizo un tatuaje rojo en su cuerpo, En honor a Deimos. Un tatuaje que era idéntico a la marca de nacimiento de su hermano. Kratos empezó su mando con tan solo 50 soldados. Pero pronto ese número ascendió a miles. Sus tácticas eran crueles, pero eficaces. Embriagado de poder, era temido por todos, excepto por una persona. Su mujer era la única con el valor para hacer frente a su furia. ¿Cuando tendrás bastante, Kratos? ¿Cuando acabará? Cuando la gloria de Esparta sea conocida en todo el mundo. La gloria de Esparta… esto lo haces por ti. Sus deseos de conquista, no conocieron límites. Hasta aquel día. Los bárbaros del este se contaban en miles. Y cayeron sobre los espartanos… sin piedad. La batalla duró apenas unas horas. La disciplina y el entrenamiento de los espartanos apenas pudo detener la embestida de los despiadados bárbaros. Los soldados se enfrentaron a una masacre. Mientras su joven capitán afrontaba el final de su brillante carrera… y de su vida. Pero para Kratos, la victoria debía obtenerse a cualquier precio. Aunque ese precio fuera su alma. ¡Ares!
¡Destruye a mis enemigos y mi vida será tuya! Esa desesperada petición de ayuda, atormentaría a Kratos durante el resto de su vida. El cielo se dividió en dos y surgió el dios de la guerra. Descendiendo del Olimpo. Vio los rasgos de un dios, en un simple mortal.
Ares salvaría a Kratos, le convertiría en el guerrero perfecto.
Su siervo en la tierra. Aunque se le exigió una pequeña prueba de lealtad. Mi vida es tuya, Ares. A partir de hoy, cumpliré tu voluntad. Y su destino quedó sellado. Como prometió, Ares rescató a su discípulo, otorgándole el poder de un dios. Para destruir a aquellos que iban a masacrar a Kratos y sus hombres. En cuanto a Kratos, una espada y escudos normales no eran apropiados para el nuevo siervo del
dios de la guerra. Las espadas de Caos. Forjadas en las nauseabundas profundidades de Hades. Una vez sujetas, las cadenas permanecieron ahí, unidas y fundidas con la carne. Como un miembro más del cuerpo del portador. Un recuerdo permanente de la promesa de Kratos. A cambio, el poder definitivo. La ira de Ares explotó en su interior. Pero pronto descubriría el verdadero precio de tal poder. Un precio demasiado alto hasta para Kratos. Recuerdos de lo que había hecho en nombre de Ares. Recuerdos de cómo se había convertido en un siervo del dios de la guerra. En una bestia, su humanidad arrebatada y sustituída con la voluntad de asesinar. Nadie estaba a salvo. Ejércitos enteros cayeron ante Kratos. Y los soldados que le siguieron en su interminable
camino de conquista. Todos en el nombre de su Amo. Aquellos que ofrecían algún tipo de resistencia, eran asesinados con rapidez. ¡Han construído un templo para ofrecer sus oraciones a Atenea! ¡Todo este pueblo supone una afrenta al gran Ares! ¡Quemad el pueblo! ¡Arrasadlo entero! Embravecido por el dios de la guerra. El ejército de Kratos era despiadado. Temido en todo el mundo por su crueldad. Solo les importaba la conquista en nombre de Kratos, su gran lider, que se había vuelto casi invencible, no le temía a nada Pero había algo distinto en este templo.
Algo prohibido. Todos sus instintos le decían que nunca debería haber cruzado su umbral. Nunca debería haber entrado. Ten cuidado, Kratos. Los peligros del templo son mayores de lo
que crees. Pero Kratos no hizo caso a la advertencia
del oráculo del pueblo. No refrenaría su ambición.
Aquellos que se le opusieran, morirían. En ese instante, la gloria de la que había
disfrutado, se convirtió en horror. La imagen de sus dos últimas victimas le
acompañaría el resto de sus días. Con ese acto, Kratos supo que no podía seguir
sirviendo a su maestro. Porque, ¿Cómo era posible olvidar el haber derramado
la sangre de su propia familia? Un ardid cruel orquestado por el dios de la guerra. Mi mujer… mi hija… ¿cómo?
Los había dejado en Esparta. Te estás convirtiendo en todo lo aquello que esperaba que fueras, Kratos. Ahora con tu mujer e hija muertos, nada te
retendrá. Te harás más fuerte. Te convertirás en la misma muerte. Pero al tiempo que las llamas consumían el
templo. Kratos se dio cuenta de que su verdadero enemigo era el dios que una vez le salvo la vida. El mismo dios que le había arrebatado todo
lo que tenía. ¡ARES! A partir de esta noche. La marca de tan terrible acto será visible
para todos. Las cenizas de tu mujer e hijo permanecerán pegadas a tu piel. Y nunca te las podrás quitar. Y con esa maldición, todos le conocerían por la bestia en la que se había convertido. Con su piel blanca por las cenizas de su familia muerta. Acababa de nacer el fantasma de Esparta. Ares… morirás por lo que hiciste esa noche. Rompió su vínculo con Ares. Dios de la guerra. Estás confuso Pero tu habilidad no tiene igual. ¿¡Quieres algo de mi!? Sí. Pero este no es el modo de discutirlo No veo otro modo. No hay razón para confiar en mi, espartano. Solo pido que lo intentes. Tu mente está confusa, pero puedo ayudarte. Creo que esto te pertenece. Usa estos objetos para apaciguar tu mente, Kratos. Que no te engañen las ilusiones. ¿Han cesado las visiones? Solo te veo a ti. Bien. Necesitarás esta habilidad para lo que te aguarda. ¿Y qué me aguarda? El camino a la libertad, Kratos. ¿Libertad? Sí, libertad. Liberarte de las furias que te persiguen sin piedad en nombre de Ares. Y por fin romper tu vínculo con el mismísimo
dios de la guerra. ¿Romper un juramento a un dios? Hablando de mentes, la mia parece la menos preocupante. Por su culpa pasas de la realidad a la ilusión en un instante. ¿Es esa una vida para un gran guerrero? Las furias están cerca, no deben saber que hemos hablado. ¡Sólo los cobardes se ocultan Orkos! Sabes que soy una de las furias que forjó tu vínculo Me hubieras matado antes de que hablara. Pues habla. ¿Qué te ha conducido a traicionar a los tuyos? Tú, espartano. La injusticia de tu juramento me hizo dudar de ellos. ¿Será posible? Que incluso tras haber sufrido tanto no sepas porqué te eligieron. ¿Por qué te necesitaba Ares? ¿Por qué te sigue necesitando? Habla claro. Oh Kratos. El dios de la guerra, lleva años conspirando. Nací de la unión del dios de la guerra y
la reina de las furias. Lleno de ira y locura, Ares esperaba concebir al guerrero perfecto. Pero solo fui una decepción para él. Mis madres me salvaron, me encargaron mantener los juramentos. Aunque era una gran carga, estaba decidido a ser útil a aquellas que decían amarme. Pero tú… Kratos. Fue la misión de tu vínculo la que me hizo cuestionar las acciones de mi familia. Pedí consejo a Aletheia. Fue ella quien me reveló la conspiración de Ares para destronar a Zeus. Pero necesitaba al guerrero perfecto. Ares te modeló para destruir los muros del propio Olimpo. ¡Ares! ¡Destruye a mis enemigos y mi vida
será tuya! Para que solo le pertenecieras a él, Ares
y mi madre diseñaron tres misiones de sangre. Verter la sangre de tus enemigos. La sangre de inocentes. La sangre de los…
¡El pasado, pasado está, Orkos! ¡Un pasado que deseas rectificar! ¡Y así lo haré sin la ayuda de una furia! Ya no falta mucho, espartano. En el interior están los ojos de la verdad. Los ojos que mis madres arrancaron a Aletheia. Cuando descubrí la conspiración de mis padres para tomar el Olimpo. No podía creer lo que me decía Aletheia. Entonces, me mostró la verdad. El dios de la guerra destruiría los muros del mismísimo Olimpo. Sabía que debía detenerlos. Aletheia y yo tratamos de advertir a Zeus. Pero Ares se enteró y envió a mis madres tras nosotros. Y arrancaron los ojos sin piedad a mi amada. Fue prisionera en su propio templo. Ares y mis madres sabían que si los ojos de la verdad se ocultaban. Su malvaba conspiración no se revelaría. Y pronto reinarían sobre los propios dioses. Para continuar con su plan necesitan que vuelvas, espartano. Nada hará que se detengan hasta llevarte ante Ares. Ares tendrá que buscar a otro que cumpla su voluntad. Sé que harás lo correcto. Lo siento espartano. Cuando supe que mis madres estaban cerca viene a avisarte. Tenemos planes para ti, hijo mío. Todo este esfuerzo y aún fallas. Vamos hermanas. Lo doblegaremos entre los muros del hecatónquiro. Kratos estaba derrotado. Y esta vez ningún olímpico vendría en su ayuda. Satisfechas, las hermanas volvieron a casa con su premio. Entre los muros de su prisión ahondaban en el alma rota del guerrero. Para persuadirle de que volviera a su lugar, como sirviente de Ares. Ha pasado mucho tiempo. Nunca…nunca más. Hola Kratos. ¿Qué ocurre? Pareces confuso Kratos. ¿Te cuesta recordar el tiempo que hemos pasado juntos? Sí… mi hermana fue una grosera al interrumpirnos. Alecto nunca ha sabido comportarse. No pasa nada. ¡Sé muy bien como enseñar respeto! Por lo que has tomado. Te debo eso. ¿Es esto lo mejor que puedes hacer? ¡Tu ira no significa nada! Llevo demasiado tiempo lejos de aquí. Podrás verla por la mañana. Ven. Con el tiempo olvidarás. Todo lo que has perdido volverá a ser tuyo. Si eso es lo que hará que siga sirviendo a Ares. Eso será lo que tendrás. No. No es real. Yo seré tu realidad. Lo peor ya ha pasado, espartano. Has realizado el sacrificio definitivo. Entrégate por completo a nosotras y podrás vivir en una feliz ilusión. ¡Nunca! ¡Pues que la muerte sea tu realidad! ¿¡Qué significa esto!? Has elegido mal, espartano. Avergüenzas a Esparta, traidor. No mereces que se te llame espartano. ¡Lo he perdido todo por tu culpa! No estaban allí por casualidad, Kratos. ¡Crees creer la verdad, pero solo lograrás dolor! ¡Mi muerte no te liberará de esta locura! Yo no habría tenido la fuerza para elegir
tu camino, espartano. ¿Orkos?
Yo habría aceptado lo que ofrecían mis madres. Prefiero vivir la verdad. Temo que un día lamentes esas palabras. Ares sigue teniendo tu vínculo. No puede ser. Antes de morir, mis madres volvieron a nombrarme guardián del juramento. Para que seas libre, debo morir a tus manos. No lo entiendo. Si no me liberas mi padre seguirá teniendo poder sobre ti. Aún peor, yo viviré una tortura eterna. He derramado suficiente sangre inocente. Es el único modo, espartano. Destruye el juramento, mata a Ares y tendrás tu venganza. Nunca fui el guerrero que mi padre deseaba pero… Por favor, solo te pido que me concedas una muerte digna. Con la muerte de Orkos, se rompió finalmente el pacto de sangre con Ares. Y surgió en la mente de Kratos la dolorosa verdad. La verdad del crimen que había cometido. La muerte de su familia. Los estragos que había causado su implacable ambición. Surgieron con total claridad y se volvieron visiones, que lo perseguirían hasta el fin
de sus días. Libre de la locura de las furias.
Pero aún torturado por la verdad de su pasado. Kratos dejó el único hogar que había conocido y se dispuso a enmendar todos sus errores. Sufriendo durante años, Kratos, el que una vez fue el gran general ahora conocido como el fantasma de Esparta. Se había prometido a si mismo convertirse en el campeón de los dioses del Olimpo. A cambio esperaba librarse de las pesadillas que lo acosaban desde hacía mucho tiempo. Pero por ahora, su único respiro, su único alivio de los pecados de su pasado. Lo encontraba en el fragor de la batalla. Y hoy Kratos ha sido llamado por los dioses para enfrentarse a un mal inimaginable. Liderados sobre las costas de Ática por el ejército persa invasor. Cumpliendo el encargo de los dioses.
Kratos derrotó al basilisco que habían traido los persas. Pero esta pequeña victoria no satisfacía el hombre que era conocido como el fantasma de Esparta. ¿¡Esto es todo lo que queréis que haga!? ¿¡No hay nada más!? Kratos, al ver al sol desplomarse del cielo y al mundo caer en la oscuridad. Supo que no era una señal de los dioses. ¿A qué viene esta traición? Fijando su objetivo en el brillante horizonte, Kratos se dirigió hacía la luz misteriosa. Pero allí había algo más de lo que jamás
pudo imaginar. El templo sobre el que se encontraba Kratos
era el carro de Helios. El medio de transporte que los corceles de fuego llevaban por el cielo cada día. Permitiendo que el brillo de Helios iluminase a toda la humanidad. Kratos..
¡Atenea! ¿Qué locura ha caido sobre nosotros? Kratos, no hay mucho tiempo. El Olimpo te necesita. Me he cansado de las peticiones de los dioses, Atenea. He dado suficiente. Ahora líbrame de estas pesadillas. No eres quien para decir cuando termina tu servidumbre. Conseguirás tu libertad a su debido tiempo. Pero por ahora, el Olimpo necesita tu obediencia total. El dios del sol ha sido expulsado del cielo. El templo sobre el que te encuentras es el carro de Helios. Sin su amo para gobernarlos. Los corceles de fuego han traido al carro del sol a la
Tierra. Y sin ellos, no hay nadie que impida que Morfeo
tenga el poder de forma permanente. Muchos de los dioses se han visto sumidos
en un profundo sueño. Pronto, todos sucumbiremos a las negras garras
de Morfeo. ¿Qué quieres que haga? Debes encontrar a Helios y devolverlo al cielo. Para que el mundo de los dioses y el hombre no se pierda para siempre. Solo su luz puede liberar las garras de Morfeo. ¡Atenea! ¡Atenea! Mientras alejaban a Kratos de las garras de Morfeo, entraron en el inframundo. Pero en la tierra de los muertos no podían avanzar. Pues estos seres de luz no son bienvenidos en el Hades. Kratos se encontró al borde del Hades. La tierra que ningún mortal había hollado jamás. Aquí, donde las almas de los muertos recorren su aciago camino. Kratos sabía que para él, ésto solo era el comienzo. ¿Quién llama al barquero? ¿Fantasma de esparta?
¿Esclavo de los olímpicos? No soy el esclavo de nadie, Caronte. Compartimos un destino común, Kratos. Los dioses jamás nos liberarán de nuestra
tortura. Márchate…todavía no es tu hora, mortal. Tras derrotar a Caronte, Kratos se internó más en el Hades. Acercándose así a su meta. Pues en la distancia, la brillante luz de
Helios iluminaba todo el inframundo. Pero algo en la orilla atrajo su atención. Y para Kratos, casi parecía una aparición. ¡Calíope! Al ver a su hija, Kratos se dio cuenta de que todo por lo que había trabajado. Todo lo que había querido, estaba a su alcance. Años de servicio a los dioses no le habían
liberado de su dolor. Jamás habían aliviado la carga de su pasado y ahora había encontrado a Calíope. ¡Calíope! ¡Calíope! ¿¡Dónde estás Calíope!? Kratos buscaba, pero no veía a su hija por ninguna parte. En mitad de la habitación se sentaba una figura grácil. Una figura que conocía demasiado bien. Perséfone, esposa de Hades y reina de los muertos vivientes. ¿Dónde está mi hija, bruja? Escoge con cuidado tus palabras, fantasma
de Esparta. Te dirijes a la diosa del inframundo. Tu hija está bien, vive con las almas puras de los campos elíseos. Llévame ante ella. ¿Lo has olvidado, Kratos? Los olímpicos
te necesitan, duermen en brazos de Morfeo. He servido fielmente a los dioses y ellos
no me dan lo que pido. Me canso de sus exigencias. Los dioses del Olímpo también me fallaron, Kratos. Fui traicionada por Zeus y engañada por mi esposo Hades. Ahora he de quedarme en el inframundo como reina de los muertos. Para servir a los caídos y cuidarlos como si fueran mis hijos. Perséfone ¡te exijo ver a mi hija! Como desees… si Calíope es lo que de verdad
deseas, puedo ayudarte. Pero te lo advierto, fantasma de Esparta.
El mundo de los hombres sufrirá por tu decisión. ¡Poco me importa el mundo y su sufrimiento!
¿¡Dónde está!? Si quieres volver a ver a tu hija, debes ser digno del elíseo. Lanza tus armas del árbol abandonado y deja que libere los pecados de tu pasado. Sólo entonces estarás libre de ellos y podrás
cruzar las puertas divinas. Lo has hecho bien, Kratos.
Cruza caminando al portal y encontrarás lo que buscas. ¡Calíope! ¿Padre? ¡Oh, Hija Mia! ¿Por qué fuiste? Ahora estoy aquí, hija. Y jamás volveré a dejarte. Os he observado durante mil años patéticos mortales y siempre hacéis lo mismo. Servir a tus intereses antes de las necesidades de los demás, siempre ha sido tu defecto. Pero da igual, pues ahora sirves a mis propósitos. Es hora de que todo llegue a su fin. El titan cumplirá su papel y acabará lo que he empezado. Yo liberé a Atlas ¿¡Tú!? Mientras te desarmabas tú solo de forma patética, Atlas completó la tarea que le encomendé.
Con el poder del sol en sus manos es solo cuestión de tiempo que destruya el pilar que sostiene al mundo y al Olimpo con él. Pero…¿Por qué? Crees que decidí casarme con un hombre que no amaba y vivir una vida que no elegí?
Fui traicionada por los mismos dioses que una vez me consideraron su igual.
Pero se acabó, una vez el pilar quede destruido el mundo volverá al caos.
¿Y qué será de ti? Al fin tendré paz y me libraré de esta miserable
existencia. Pereceré. Pero esa es mi decisión.
¿Padre? ¿Qué sucede? Tengo miedo. Con tu egoísta decisión de estar con tu hija has provocado su ruina. ¡No! El elíseo también caerá, Kratos. Ella perecerá. ¡No! ¡No permitiré que los dioses me la arrebaten de nuevo! ¡Padre! La elección era evidente para él pero imposible
de tomar. Quedarse con su hija significaba el fin del
mundo y su final. Pero detener a perséfone y a Atlas significaría
abandonar a su hija para siempre. Mientras su odio y rabia contra los dioses
crecía aún más, sabía que solo podía hacer una cosa. ¡Padre por favor! ¡Por favor! ¡Padre! ¡Padre! ¡No! ¡No! ¡Padre, no! En ese momento, Kratos supo que su destino no estaba con Calíope. Los hados jamás fueron tan amables. Espartano, contempla el fin. Muere espartano ¡Ve con ella! Únete a ella.
Deja atrás este mundo. ¡Atlas! ¡No me detendrás! Tu sufrimiento jamás tendrá fin… fantasma
de Esparta. Puede que creas que los olímpicos te ayudarán. Pero yo te pregunto: ¿Dónde están ahora tus dioses? ¿Por qué no vienen en tu ayuda? ¡No necesito la ayuda de los dioses!
Pero ahora mi senda está clara. Lo serviré y mantendrán su promesa de liberarme
de mi pasado. Y yo te pregunto, espartano, ¿Qué hay de
fiable en la promesa de un olímpico? Es todo lo que tengo, Atlas. Nos volveremos a encontrar, espartano. Los hados lo han determinado.
Un día te arrepentirás de lo que has hecho aquí. El poderoso Atlas quedó encadenado. Maldito por siempre sosteniendo el mundo sobre
sus hombros. Un castigo mayor que el que el propio Zeus
había dictaminado para los titanes. El destino de Atlas había quedado sellado.
Y la diosa Perséfone ya no existía. Kratos había salvado a la humanidad, pero
eso poco le importaba. Al abandonar a su hija había abandonado a
la única persona que le había importado. Lo que tanto había buscado y al fin encontrado,
lo había perdido para siempre. Mientras el carro del sol se elevaba a los
cielos y el poder de Helios bañaba una vez más el mundo. Morfeo se retiró a las sombras. Kratos obtuvo escasa satisfacción con su
victoria, con años de servidumbre ante él. Necesitaría enfrentarse a su pasado y luchar
para reclamar la humanidad que perdió el día que nació su oscura leyenda. Asesinadas como animales las victimas yacían ante él. Recordándole su propio pasado, un pasado del que no escaparía jamás. Su único consuelo era el mar. Navegar sin descanso de un puerto a otro al servicio de los dioses del Olimpo. En los que ponía todas sus esperanzas. No importaba cuanto vino bebiera o cuantas mujeres visitaran su lecho. Nada en la tierra le haría olvidar los horrores que plagaban su mente. ¡Atenea! ¡Diez años, Atenea, he servido a los dioses
lealmente durante diez años! ¿Cuando me librarás de estas pesadillas? Tienes que realizar una última tarea para nosotros, Kratos. El mayor de los desafíos te aguarda en Atenas. Ciudad que ahora mismo sitia a mi hermano
Ares. Mientras hablamos Atenas está al borde de
la destrucción. Es voluntad de Ares que caiga mi gran ciudad.
Zeus ha prohibido a los dioses que luchen entre sí. Por esa razón tienes que ser tú, Kratos. Solo un mortal entrenado por un dios tiene
alguna posibilidad de derrotar a Ares. Si consigo hacer lo que me pides, matar a
un dios, las visiones…¿acabarán todas? Completa esta última tarea y se te perdonará
ese pasado que te consume. Ten fe, Kratos. Los dioses nunca olvidan a
aquellos que les ayudan. Dejando atrás el podrido cadaver de la hidra,
Kratos pone rumbo una vez más. Su mayor desafío y la libertad de su creciente
locura le esperan en la antigua ciudad de Atenas. Dios de la guerra…no te he olvidado. Por lo que hiciste aquella noche, esta ciudad
será tu tumba. ¡Kratos!
Como predijo la propia Atenea, pero llegas tarde, quizás demasiado tarde para salvar
Atenas. Porque has venido a salvar Atenas, ¿verdad? No… yo… ¡Por todos los dioses! ¿Por qué enviaría Atenea a alguien como tú? ¡Sal de mi cabeza! Elige a tus enemigos sabiamente, Kratos.
Tu fuerza bruta no bastará para destruir a Ares. Solo hay un objeto en el mundo que puede ayudarte a derrotar un dios. La caja de pandora. Que se encuentra más allá de las murallas
de Atenas, oculta por los dioses en el desierto hacia el este. Ten cuidado, Kratos. Muchos han partido en busca de la caja de pandora,
pero ninguno ha regresado. ¡Kratos! Tu búsqueda está a punto de terminar. Eres el primer mortal que llega a la caja de pandora pero tu viaje continúa. Todavía hay tiempo de salvar Atenas. Debes llevar la caja de vuelta a mi ciudad
y utilizarla para matar a Ares. Vuelve a Atenas, Kratos. Vuelve y salva mi
ciudad. Debes llevar la caja de pandora de vuelta
a Atenas, Kratos. No puedes derrotar a Ares sin ella. Tras miles de años, finalmente la caja de pandora fue abierta. Se desató el poder de los dioses. Sigues siendo un mortal, igual de débil que el día en que me suplicaste para salvar tu vida. No soy el mismo hombre que conociste ese día. El monstruo que creaste ha vuelto para matarte. Tú no sabes lo que es un verdadero monstruo, Kratos. Esta será tu última lección. Te he enseñado muchas formas de matar a un
mortal, Kratos. La carne que arde, huesos que se rompen.
Pero cuando rompes el espíritu de un hombre es cuando lo destruyes realmente. ¿Reconoces este lugar, espartano? El lugar de tu mayor fracaso, alomejor tienes una oportunidad de cambiar las acciones de tu pasado. Las pesadillas que habían atormentado a Kratos
durante diez años tomaron forma. Su pasado estaba ante él. ¡Kratos! ¿¡Qué está ocurriendo!? ¿¡Dónde estamos!? ¡Por los dioses! ¿Puede ser esto real? ¡Kratos! ¡Por favor, llévanos a casa! ¿¡Ves!? Dios de la guerra. Te los llevaste una vez pero nunca los volverás a tener. No puedes salvarlos, Kratos. Los abandonaste para buscar el poder definitivo.
Hay que pagar un precio por todo lo que se gana. No ese precio. No quiero que ellos mueran. ¡Ningún precio es demasiado alto para lo
que ofrecí! ¡Y me has rechazado a mi!
¡A un díos! Ahora no tendrás poder ni magia. Todo lo
que te quedará es… la muerte. ¡No… No… otra vez… no…! Deberías haberte unido a mi, Kratos. Deberías haber sido más fuerte. Por los dioses. La batalla no había terminado los dioses
al parecer hicieron un último regalo a Kratos. Aún tengo aliados en el Olimpo, Ares. Ahora
verás lo fuerte que soy. Recuerda Kratos. Fui yo quien te salvo cuando
más lo necesitabas. No lo he olvidado Ares, recuerdo como me “salvaste”. Aquella noche… trataba de convertirte en un gran guerrero. Y lo conseguiste. Kratos había logrado lo imposible. Un mortal había derrotado a un dios, Ares había dejado de existir. La ciudad había sido salvada y volvería a prosperar. No podía decirse lo mismo de Kratos, pues aunque buscaba reconstruir su alma con la
ayuda de los dioses, la verdad le fue revelada. Atenea, líbrame de los recuerdos que aún
me atormentan. Lo has hecho bien, Kratos.
Aunque lloramos la muerte de nuestro hermano, los dioses están en deuda contigo.
Te prometimos que perdonaríamos tus pecados y así lo haremos.
Pero nunca te prometimos que te libraríamos de tus pesadillas.
No hay hombre ni dios que pudiera olvidar los actos terribles que has cometido. Al final, consciente de que las visiones de su pasado nunca le abandonarían. Kratos se dirigió hacia los acantilados sin reparar en el mar Egeo. Los dioses del Olimpo me han abandonado… Ya no queda esperanza… Y Kratos se lanzó al vacío desde la montaña más alta de toda Grecia. Tras diez años de sufrimiento, diez años de interminables pesadillas, que finalmente
llegarían a su fin. La muerte era su única salida de la locura. El destino de Kratos no era el que parecía. Los dioses tenían otros planes. Levantado en el aire como una pluma, Kratos veía como ascendía del mar y era colocado
en tierra firme. No morirás hoy, Kratos. Los dioses no pueden
permitir que alguien que les ha realizado tan gran servicio se quite la vida.
Las tácticas de Ares eran crueles, su sendero de destrucción tenía que ser detenido.
Pero ahora hay un trono vacío en el Olimpo y debe ocuparlo un nuevo dios de la guerra. Sube por estas escaleras, Kratos. Te llevará a tu recomensa definitiva. Y a partir de ese momento y durante el resto de la eternidad. Cada vez que los hombres cabalgaran hacia la batalla por una causa noble o malvada. Lo harían bajo la atenta mirada del hombre que había derrotado a un dios. Serían conducidos por Kratos, el mortal que se había convertido en el nuevo dios de la
guerra. Kratos, el fantasma de Esparta ha ocupado
su lugar en el Olimpo como dios de la guerra. La sangre derramada y las batallas interminables
le permitieron llegar hasta aquí. Ares estaba muerto y aunque el Olimpo lo llamaba,
el recuerdo de su existencia mortal lo atormentaba. Kratos…ayúdame… Kratos… Kratos sabía que aquello no era una simple
visión. Para los dioses, nada era nunca lo que parecía. La visión de su pasado hizo que Kratos partiese en busca de respuestas, que encontraría en el templo de Poseidón. En la ciudad de Atlantis. Estás siendo un verdadero insensato, Kratos. Era solo un sueño, nada más. Las visiones me atormentan, Atenea. Esas visiones que prometiste erradicar. Pero esta visión la cambiaré. Tal vez sea mejor dejar esa visión como está,
Kratos. Hay que muchas cosas que no sabes, por favor. Como te he echado de menos, Kratos. ¿Qué traición es esta? ¿Otro truco de
los dioses? No hijo mío… soy yo. Tu padre me trajo aquí. Llevo esperando mucho tiempo. ¿Mi… padre? Ya no nos queda mucho tiempo, Kratos.
A tu hermano le queda poco tiempo. ¡Kratos! ¡Ayúdame! ¿Deimos? Él vive atrapado y atormentado en el reino
de la muerte. Está muerto. Me dijiste que estaba..!
Lo lamento… no tuve más opción que mentir. Ahora debes escucharme.
El templo de Ares en Esparta, allí se oculta el secreto que te llevará hasta tu hermano.
No va a ser un camino fácil. Pero debes ayudarlo. Hazlo Kratos… Te necesita. No… no puede ser… ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué lo has hecho!? Tu padre… me prohibió decírtelo. ¿¡Mi padre!? ¿¡Quién es mi padre!? La madre de Kratos no estaba destinada a tener una larga vida. Antes de fallecer, Kratos le exigió que le contara la verdad. Su madre sabía el precio que habría de pagar si revelaba el nombre del padre de Kratos.
Pero había llegado la hora al fin, de que su hijo supiera su origen. Al fin… soy libre. Encuentra a tu hermano, Kratos. Ve a Esparta… encuentra a Deimos. Él te
necesita… ¡Madre!… ¿Qué he hecho? Con su último aliento se liberó de la carga que la atormentaba y por fin alcanzó la paz
que tanto ansiaba. Pero para Kratos, la ira era incontenible. Una vez más, el destino lo empujaba al borde de la locura. Erinias. La hija de Tánatos. El dios de la muerte. Dolor hecho carne. El mal personificado. Fantasma de Esparta, el asesino de dioses. Tu hermano pertenece a Tánatos. Igual que tu sangre. No puedes detenerme. ¡Nada puede! Todavía estás a tiempo de dar la vuelta,
Kratos. Este viaje no deparará nada bueno, los dioses…
¡Me dan igual los dioses! Regresa al Olimpo y déjame vivir en paz. Tu hermano era una amenaza para el Olimpo, Kratos. Se hizo lo que había que hacer. Perdóname. Perdóname. ¿Estuviste allí? ¿Y por qué… por qué no le ayudaste? Estaba allí por ti, Kratos. Había que salvarte. Deberías haberlo salvado a él. Debería
haberlo salvado… Este tema es mucho más complicado de lo que
crees, Kratos. Mentiras y acertijos, es todo lo que me das,
Atenea. Voy a salvar a mi hermano y tú no me lo vas
a impedir. ¡Deimos! Hermano, ahora estás a salvo. ¿¡A salvo!? ¡Tú has dejado que me pasase
esto! ¡Se supone que debías protegerme! ¿Cre… creías que lo iba a olvidar? ¿Creías que te iba a perdonar? Nunca te voy a perdonar, hermano. ¡Me abandonaste! ¡Levántate! ¡Lucha! ¡Te odio Kratos! Tú has matado a mi hija, espartano. Y ahora sufrirás por haberlo hecho. Ya no tienes poder sobre mi, Tánatos. El oráculo mintió. ¡Voy a por ti, hermano, aguanta! ¡Kratos! ¡No me dejes caer Kratos! La espalda de un espartano jamás toca el
suelo, ¿verdad, hermano? ¡No volveré a perderte, Deimos! ¡Ven! la lucha no ha terminado. Puede que el oráculo haya dicho la verdad
y que el guerrero marcado vaya a provocar la destrucción del Olimpo. Ares hizo una mala elección. Se llevó a tu hermano cuando debería haberte
llevado a ti. Ya no importa nada de eso, nada de lo que
haces es por tu propia voluntad ¡Los dioses no van a decidir mi destino,
Tánatos! Los dioses deciden al igual que las hermanas
del destino. No eres más que una marioneta que ni siquiera
sabe que está siendo utilizada… patético. Ha llegado la hora, Kratos.
Es el principio del fin. ¡Deimos! ¡Hermano! ¡Deimos! ¡Deimos! Eres insignificante… Kratos. Tu hermano ha sufrido por tu culpa. ¡Tu destino está en manos del Olimpo, fantasma
de Esparta! Venga vamos, tengo planes para él. Tú.. ahora eres libre, hermano. Por los dioses. ¿En qué me he convertido? Muerte. El destructor de mundos. Se acabó, te has liberado de aquello que
te hacía mortal. Ya no tienes nada que te ate al mundo.
Estás listo, para ser un dios. ¿Esto es un juego para ti, Atenea? Esto no ha terminado, Atenea. Los dioses pagarán por esto. Perdóname… hermano. Ahora… sólo uno queda. Tras derrotar a Ares. Kratos el guerrero que una fue mortal se convirtió en el nuevo dios de la guerra. Pero en lo alto del monte Olimpo, muchos de
sus compañeros divinos le evitaban. Pero Kratos no necesitaba el amor de dioses
patéticos. Había hallado una nueva familia en los guerreros
de Esparta. Encontrando alivio de su pasado en la carnicería
de la batalla. ¡Mi señor Kratos! Otra ciudad está lista
para caer, pronto todos conocerán la gloria de Esparta! ¡Ya basta Kratos! Con cada ciudad que destruyes, crece la ira del Olimpo. Pronto ya no podré protegerte. No necesito protección. No olvides que fui yo la que te hizo un dios, fantasma de Esparta. No me des la espalda. No te debo nada. Entonces no me dejas elección. Kratos ha convertido el dolor de sus recuerdos
en odio. Odio hacia unos dioses que se han negado a
liberarle de las pesadillas de sus actos pasados. Y así fue que acudió a Rodas para dar el
golpe de gracia a la ciudad asediada. ¡Atenea! ¿¡Estás conspirando contra mi!? Kratos. ¡No necesito tu ayuda Zeus! ¡Yo puedo acabar
con esta bestia! Te estoy ofreciendo algo más que ayuda, Kratos.
Te ofrezco poder. Te ofrezco la hoja del Olimpo.
Fue esta espada la que acabó la gran guerra y derrotó a los titanes.
Kratos, deja que la espada absorba tus poderes divinos. Solo entonces alcanzarás todo tu potencial. ¿Por qué me ayudas ahora? ¿Lo veis, dioses del Olimpo? ¿Necesitáis más pruebas que esta? Al poner todo su poder divino en el arma. Kratos se volvió mortal, vulnerable a las
armas de la muerte. Ensangrentado y destrozado, sabía que para tener una mínima esperanza de supervivencia, debía recuperar la hoja del Olimpo. Humillado ante su ejército espartano, Kratos se arrastró por el suelo. ¿Tú? Sí, debo de atender este asunto personalmente.
Atenea se ha negado a deshacer su error. Desde luego preocuparse por una criatura como tú. ¿Por qué? ¿Por qué me traicionas? Eres tú el que me traiciona. ¿Debo cruzarme
de brazos mientras el Olimpo está en peligro? Tus manos ya están manchadas con la sangre
de un dios. No acabaré como Ares. Los dioses sois mezquinos y patéticos y vuestro
gobierno es débil. ¡No puedo tolerar tamaña insolencia! ¡Soy
el rey del Olimpo! Mi manera es la manera de los dioses.
Debes someterte y servirme de por vida. No sirvo a nadie. Entonces no me dejas elección. ¡Ríndete!
¡Prefiero morir! No tiene porqué ser así, hijo mío. Esta
senda es elección tuya. Una elección de los dioses es tan inútil
como los propios dioses. Incluso ahora, mientras se acerca tu último
aliento, ¿¡sigues desafiándome!? Todo aquello que has conocido ahora sufrirá
por tu sacrilegio, Kratos. Nunca serás el señor del Olimpo. El ciclo
acaba aquí. Pagarás por esto, Zeus. Puedes estar seguro… A medida que la vida abandonaba a Kratos. Los brazos del Hades se extendían para reclamar su premio. Sobre los hombros de Kratos descansaban más cosas de lo que él creía. Kratos estaba destinado a traer un cambio tan grande que haría estremecer los cimientos
del monte Olimpo. Su muerte era algo que no podía permitir. ¡Ares! ¡Destruye a mis enemigos y mi vida es tuya! ¡Lucha espartano! No vas a morir aquí. Esto no es el fin. ¿Quién eres tú? Soy la titan de Gaia. La omnipresente madre Tierra. He visto como te convertías en un poderoso guerrero y he estado contigo a lo largo de
todos los sucesos de tu vida. Pero ya no podía mirar sin más. Te ayudaré a derrotar a Zeus. La muerte es una forma de escapar, Kratos.
Eres un guerrero de Esparta, no un cobarde. Solo un cobarde acepta la muerte. Yo no soy un cobarde. Entonces debes luchar, te mostraré el camino
a las hermanas del destino. Solo con su poder podrás derrotar a Zeus. ¿Por qué me ayudas, Gaia? Hay que detener a Zeus, Kratos.
Esta historia de venganza ya se ha contado antes. Conoces al poderoso titan Cronos. Cronos tenía tanto miedo a la predicción
del Oráculo. De que sus hijos se levantarían contra él,
que decidió aprisionarlos a todos en su vientre. Rea no hizo nada y contemplo como sus hijos
eran devorados uno a uno. Pero cuando llegó el momento de devorar al último de sus hijos. Fue incapaz de soportar otra pérdida. Y se le ocurrió una idea para salvar al bebé Zeus. Rea le ordenó al águila esconder a su hijo lejos. Fue llevado a una isla muy lejos de la atenta mirada de Cronos. Yo fui quien cuidó de él. Yo fui quien le mantuvo a salvo. Alimenté su deseo de liberar a sus hermanos y hermanas de Cronos. Pero mi neció acto de compasión perseguiría los titanes para siempre. Ya que al perdonar a Zeus, permitimos que volviera a nosotros con el corazón lleno de venganza. Traicionó a todos los titanes por los pecados de uno. Los pecados de su padre, Cronos. ¡Atrás, atrás guerrero! Por aquí no hay
camino. Nunca podrás cruzar, piensas que puedes,
¡pero no puedes! ¿Me escuchas? Mis alas son las que pueden
cruzar, ¡es mi prueba! No sabes quien soy yo? ¿No has oído hablar
de Ícaro? Mi destino es cruzar. ¡No otro!
¡Esta es mi prueba! ¡Las hermanas me concederán una audiencia a mi, no a ti! ¡Morirás, guerrero blanco, morirás! Llegaré hasta las hermanas del destino y
usaré tus alas para hacerlo. ¡Las hermanas no permitirán que tú, un
dios caído, se bañe en su luz! ¡Espera! Quizá las hermanas te hayan enviado
para ayudarme, ahora me doy cuenta. ¿Quién rompe las cadenas de mi tormento? Eres fuerte, pero demasiado pequeño para ser un dios. Incluso para un olímpico. ¡…Kratos! ¿¡Te atreves a mostrarte ante mi, después de lo que has hecho!? ¡Te haré sufrir, Kratos! ¡Atlas debes confiar en mi! ¡Han pasado muchas
cosas desde la última vez que nos vimos! ¿Por qué debería siquiera confiar en un
sirviente de Zeus? ¡Porque quiero destruir a Zeus! Kratos, todavía eres el guerrero arrogante y necio. No has cambiado. ¿Y cómo planeas derrotar al rey de los dioses? Recuperando la hoja del Olimpo y clavándosela en el corazón a Zeus. Contiene el poder que tuve una vez como dios
de la guerra. ¿La hoja del Olimpo? No he oído ese nombre
en muchos años. Desde el final de la gran guerra. Pues la sed de sangre y poder llenaban a Zeus. Su deseo de gobernar sobre los mortales era
intolerable para nosotros. La guerra entre los titanes y los olímpicos
creó el paisaje del mundo mortal. Era una guerra que los titanes sabíamos que
debíamos ganar. Si perdíamos… significaba el final de la
edad dorada del gobierno titán. Ya no habría paz ni prosperidad para la humanidad. La batalla continuó a pesar de mi captura. Hasta que Zeus creó un arma poderosa para
acabar la gran guerra. Un arma forjaza en los cielos y la Tierra. La hoja del Olimpo. ¡Yo te destierro a las fosas oscuras del Tártaro! Me desperté en el tormento del submundo. Desterrado a las fosas más profundas del Hades. Podía haber destruido a Zeus si tú no me hubieras puesto aquí, esclavo de los dioses. ¡Atlas, yo ya no obedezco la voluntad de los dioses! ¡Me he tragado su traición por última vez! ¡Muéstrame el camino a las hermanas y mataré
a Zeus de una vez por todas! Lo que Gaia dice es cierto, fantasma de Esparta. Eres un guerrero capaz y un aliado digno de los titanes. ¡Entonces dime cómo encontrar el templo de las hermanas del destino! Nadie, ni siquiera un titán sabe cómo llegar a su templo. Pero se dice que el que lo haga obtendrá un gran poder. Te he dado la magia que me quedaba, espartano. Y te ayudaré a cruzar el gran abismo, eso
es lo que puedo ofrecer. Que el destino te deje pasar, Kratos. Muchos
dependen de tu éxito. Te estabamos esperando. Fuera de mi camino. Tu resolución es admirable, incluso si está
desencaminada. Nadie puede cambiar su destino, Kratos.
Nosotras determinamos el destino de todos. Fui yo la que hizo que los titanes perdieran
la gran guerra y yo he sido la que te ha permitido llegar tan lejos. Tu destino no es matar a Zeus. Ya no controláis mi destino. Veo que Gaia te ha llenado con sus mentiras. Te he avisado ¡déjame pasar! Kratos, siempre nos has entretenido. Pero has de saber esto, mortal.
No hay mayor poder que las hermanas del destino. Si nos desafías… morirás. ¡No desafíes al destino, Kratos! Porque nosotras hemos tejido los sucesos de
tu vida. Y ahora tu vida llega a su final. Nosotras controlamos tu destino, necio mortal. ¡Podemos acabar con tu vida con un gesto! O permitirte vivir. Busca en tus recuerdos, Kratos. La espada en la que te apoyas fue la responsable de tu victoria contra Ares. ¡Sin ella, tú habrías sido el que murió ese día, no Ares! ¡Podemos cambiar tu pasado y fijar tu futuro! ¡Tal es el poder de los hados! Ya no quiero jugar más contigo, Kratos. Este poder nunca fue pensado para un mortal como tú. ¡Nunca controlarás tu hilo, Kratos! Incluso ahora, mientras se acerca tu último aliento, ¿¡sigues desafiándome!? No importa… ¿Qué? ¿Cómo puede ser? Las hermanas del
destino te han ayudado, algo inesperado. Las hermanas están muertas. Te he subestimado. Un error que no pretendo repetir. Ahora te mostraré el verdadero poder de un dios. ¡Abandono las armas Zeus! Libérame de este tormento de mi vida. Hijo mío te liberaré de la vida. Tu tormento acaba de comenzar. ¡Kratos, no puedes hacer esto! ¿¡Osas interponerte en mi camino, Atenea!? No deseo luchar contigo Kratos. Pero defenderé el Olimpo. Has de saber esto, hijo mío. Has comenzado una guerra que es imposible que ganes. Los hados ya me han concedido la victoria. ¡No Kratos! ¡Detente! ¡Atenea! ¡No! ¿Por qué te sacrificarás? Para salvar al Olimpo. No busco destruir el Olimpo, solo a Zeus. Zeus es el Olimpo. Ha sido él quien se lo ha buscado. Por miedo, Kratos. Un miedo que sentía su
padre, Cronos. Un miedo que provocó la gran guerra. Un miedo
que llevó a Zeus a matar… a su propio hijo. ¿Su hijo? De la misma forma que Zeus se vio obligado a destruir a su padre. Tú te ves obligado a hacer lo mismo. Ningún hijo debería destruir a su propio padre. No… no tengo padre. Dios tras dios renegará de ti, Kratos.
Protegerán a Zeus. Zeus debe vivir para que el Olimpo puede perdurar. Si todo el Olimpo quiere negarme mi venganza… entonces todo el Olimpo morirá. He vivido a la sombra de los dioses durante demasiado tiempo. ¡El tiempo de los dioses ha llegado a su fin! Recuerda Kratos. Tienes el poder de controlar el propio tiempo. ¡Gaia! Te estábamos esperando, fantasma de Esparta. Los dioses ya son demasiado poderosos como para que los podamos derrotar. Todo el Olimpo tiembla con mi nombre. Zeus es débil. Ares y Atenea están muertos
y empuño la hoja. Podemos ganar la gran guerra pero no ahora. Juntos destruiremos a los patéticos dioses y veremos el Olimpo derrumbarse ante nosotros. Gaia, ven conmigo, vuelve a mi época. La victoria nos aguarda. Nos hemos enfrentado a cosas peores que este mortal caído. Pero somos dioses. Nosotros a los que adoran los mortales.
Nosotros gobernamos sobre esta tierra. Nosotros no seremos derrotados por un necio
petulante. Hermanos. Dejad de lado las ridículas disputas que nos han dividido durante tanto tiempo. Nos uniremos y permaneceremos juntos y yo exterminaré a esta plaga. ¡El Olimpo prevalecerá! ¡Zeus, tu hijo ha vuelto!
¡Y traigo la destrucción del Olimpo! Hermanos míos. Fuimos forjados en la victoria.
Una victoria que acabó con la gran guerra y que fue el inicio del reinado del monte
Olimpo. Nacido de las entrañas del inframundo.
Surgido del río de las almas. Nuestro monte emergió del profundo caos. Y según crecía, fue creciendo el poder de los olímpicos. Nosotros creamos un mundo de paz. Un mundo de prosperidad. Un mundo que vive a la sombra y al abrigo de mi monte. Un monte que se ha convertido en la medida absoluta de la fuerza y del poder. Hoy, ese poder, va a ser puesto a prueba. El mortal Kratos pretende destruir todo cuanto
he conseguido. Hermanos. Dejad de lado las absurdas disputas
que nos han dividido durante tanto tiempo. Vamos a estar unidos y vamos a permanecer
juntos. Y yo, me ocuparé de exterminar a esta plaga. ¡El Olimpo vivirá siempre! ¡Zeus! Tu hijo ha regresado.
Y trae consigo la destrucción del Olimpo. ¡Algo me ha agarrado! ¡No puedo moverme, Kratos!
¡Libérame! ¿Acaso me desafías, mortal? ¿A un dios
del Olimpo? Un guerrero de verdad no se esconde, Poseidón.
¡Sal del agua y ven a luchar! Has faltado al respeto a los dioses por última
vez, Kratos. ¡Salta a mi mano! Zeus mostró demasiada benevolencia contigo. Da lo mismo cuantos dioses acaben cayendo. Porque siempre aparecerá otro dios que se enfrentará a ti. Todos acabarán cayendo. La muerte del Olimpo nos traerá la muerte
a todos. Entonces prepárate para morir, Poseidón. Kratos, la muerte de Zeus está cerca, súbete a mi mano. ¿Pero qué vas a hacer, padre? No puedes seguir escondiéndote tras las faldas
de Atenea. Atenea ha muerto por toda esa rabia que te
consume, Kratos. ¿¡Qué más quieres destruir!? Las zarpas de la muerte no me vencieron. Las hermanas del destino no me retuvieron. ¡Y tú no verás el final de este día porque hoy voy a vengarme! ¡Eres un impertinente! ¡No voy a seguir tolerando tus insolencias! ¡Gaia! ¡No podré resistir mucho más tiempo! Si te ayudo, caeremos los dos. Zeus vuelve
a ganar. Por destruir a Zeus fue por lo que me salvaste
de morir. Yo te salvé para servir a los titanes. Permíteme que cumpla mi venganza. Escucha atentamente, Kratos.
Tú eras un simple peón, nada más. Tú no debes preocuparte por Zeus. Esta es
nuestra guerra. No la tuya. ¡Gaia! He vivido como un guerrero. He muerto como un dios. He sufrido el peor de los sacrificios. Y he sido condenado. Yo venceré al Olimpo. Cumpliré mi venganza. Todavía no hemos terminado, Zeus. ¡Las puertas del Hades nunca me han retenido! La muerte no es ningún obstáculo para el decidido, Kratos. ¿Atenea? Te he echado de menos, espartano. Yo… yo no… Al sacrificarme por el dios Zeus ascendí
a un plano mucho más elevado. Aún pareces pertenecer al Olimpo. Las apariencias a veces engañan, Kratos. Como los hijos del Olimpo. Tal vez, pero recuerda. Mi muerte la produjo tu espada. Mi espada buscaba a Zeus. Sé rápida con tus palabras. Mientras hablamos la guerra por el Olimpo sigue adelante y hace sufrir al hombre. ¡Que sufran! La muerte de Zeus es lo único que importa. Zeus no caerá tan rápido como Ares. Para destronar al rey de los dioses es preciso
que busques la fuente de su fuerza. La llama del Olimpo. Una vez te sacrificaste para salvar a Zeus ¿y ahora deseas destruirlo?
¿A qué es debido este cambio? He visto verdades donde antes no las veía. Quizá esto te haga recobrar la confianza. Estas son las espadas del exilio. Te servirán de guia durante la búsqueda de la llama. Recuérdalo, mientras Zeus siga reinando, no habrá esperanza para el ser humano. Apaga la llama, Kratos, y los cimientos que sostienen el Olimpo caerán. Ahora mi deber es hacer que pagues por el dolor que has causado. ¡Kratos! Me alegra que tengas tiempo para nosotros. Tenemos que hablar. Percibo cierta hostilidad, Kratos. ¡Oh, qué recuerdos!
Entrañables en verdad. Veamos… ¿Cuantos pecados has cometido contra mi? Ah sí, mataste a mi sobrina, Atenea. Y… ¿qué más, qué más?
¡Ah! Y mataste a mi hermano Poseidón Y no he olvidado que fuiste tú quien se encarnizó
con mi hermosa reina ¡Te haré sufrir como yo he sufrido!
¡Tu alma es mia! ¡Kratos! ¿Eres tú? ¿Esto significa que el señor Hades ha dejado de gobernar? El dios del inframundo ha muerto. ¿Muerto? ¡Ja! La verdad es que Hades merecía
sufrir, pero no creía que se lo pudiera matar. Los olímpicos acostumbráis a sobreestimaros. ¡Ja! Interesante… lo tendré en cuenta espartano. Sin el alma de un dios la puerta de Hiperión no obedecerá, Kratos. Lleva siglos sin utilizarse, seguro que no funciona, sino ya habría visto a mi hermosa. ¿Sabes, Kratos? Yo no fui siempre así, un monstruo. Tiempo ha, fui el más valorado artesano del Olimpo. Zeus me concedió la mano de la hermosa Afrodita, mi madre Hera se sentía orgullosa de mi. Pero el día en que mataste a Ares, todo acabó para mi. Aquel día Zeus se convirtió en el enemigo que conoces, aún peor… Se llevó a mi querida hija Pandora. La razón de mi existencia. Me paso aquí todo el día intentando rehacerla. Y fracaso una y otra vez.
Ella sigue viva, espartano. Lo presiento. Tú… tú, Kratos. Tú podrías devolvérmela. Tu hija no es para nada asunto mío. Pero seguro que puedes entenderlo. Tu también
fuiste padre. ¡Adelante! Así que vives, espartano. La sangre de Cronos te hizo mucho bien. ¡Deprisa debes ayudarme! ¿Que yo te ayude? Sí hijo, ¡rápido! El dolor es inmenso. Yo quería volver a la batalla pero…
Lo hiciste sin mi. ¡Sabes que no tuve elección, debes ayudarme! ¡Kratos! ¿¡Es que no significo nada para ti!? Solo eres un simple instrumento, Gaia, nada más. He de enfrentarme a Zeus, es preciso que los titanes derriben el Olimpo. ¡No! ¡Esta es mi guerra, no la tuya! ¡Admira al glorioso Helios! ¡Adelante! Kratos… no he olvidado la deuda que tengo contigo. Sálvame ahora, igual que me salvaste de Atlas y prometo que sabré recompensarte. Si quieres recompensarme, dime donde arde la llama del Olimpo. ¿La llama? Tú nunca derrotarás a Zeus, espartano. Desperdiciarás tu vida en el intento. De todas las vidas por las que debas preocuparte
Helios, la mia no es una de ellas. ¡Siente el poder del sol! ¡Espera, espera! Debes saber que para vencer a Zeus debes adentrarte
en la llama para absorber su poder. ¡Estás mintiendo, Helios! Hefesto me dijo que la llama mata a todo aquel que la toca. ¿Y tú lo creíste? Ese monstruo ya no goza de la gracia del Olimpo. Es exactamente por eso por lo que lo creo. Mi muerte no te llevará hasta Zeus. Ahí es justo donde te equivocas. ¡Kratos! Se está acercando. Ya te lo dije, no puedo ayudarte. Pero tú eres el único que puede. Lo sé.
Confío en ti. No deberías. ¿La caja de Pandora? ¿Qué significa esto? Tus ojos no te engañan, Kratos. Es la misma caja que abriste hace años.
Aún contiene el poder de matar a los dioses. Liberé ese poder cuando maté a Ares. No. Dentro de la caja hay un poder todavía mayor. Un poder que el poder que el mundo no conoce. Todo comenzó cuando Zeus venció a los titanes
en la gran guerra. Zeus sabía que si los males nacidos de esa
batalla escapaban, infestarían el mundo del hombre y los dioses. Para contenerlos, Zeus encargó a Hefesto que fabricara un recipiente que no pudieran romper. Miedo, codicia, odio. Los encerró en la caja con la esperanza de que no se extendieran por su reino. Al abrir la caja para matar a Ares te serviste de los poderes prohibidos. Cuando te vio vencer. El miedo atenazó a Zeus. Pero la llama es letal. ¿Cómo voy a poder recuperar la caja? Con quien le da el nombre, Kratos. ¿Pandora? Esa es la clave para extinguir la llama. La clave de nuestra venganza. No será fácil, espartano. Una niña no es un problema para mi, Atenea. Espero que tengas razón, espartano. Te sobra fuerza, pero te falta velocidad. La suerte te ha acompañado, espartano. Pero
tu suerte acaba hoy. Vamos, Kratos. ¡No me vencerá un mortal! Tenía a los espartanos por guerreros de honor. ¿En cambio tú pretendes matarme cuando no tengo ninguna manera de defenderme? No es justo. Pero tú tienes tu propio código de honor
¿verdad, Kratos? ¿Y ese honor para qué te ha servido? Para tener pesadillas de todos tus fracasos. Es muy posible que hoy me derrotes. Pero al final, Kratos, al final solo te habrás traicionado a ti mismo. ¡Déjame en paz! ¡Vete! ¡Bravo! ¡Bravo! Nuestro héroe ha llegado Aplaudamos al nuevo hijo bastardo de Zeus. Justo a tiempo para el último acto. Hera… Da pena verte, querido. Supongo que todavía deseas matar a mi marido. Sabes de sobra que voy a vengarme de Zeus. La verdad es que te entiendo muy bien.
Desde que mataste a mi hijo Ares, el miedo que te tiene me consuela. Su miedo ya no importará cuando haya muerto. Brindaré por ello. ¡Hera! Estoy buscando a la niña Pandora. ¿Pandora? ¿Esa pobre desgraciada que creó
mi hijo Hefesto? No. Lo lamento pero no podemos permitir eso.
Destrúyelo. Hola. Hermano. Esto a ti no te concierne, Heracles. ¿Ah no? Tú siempre fuiste el favorito de
Zeus. El aire del Olimpo te nubla el juicio, hermano.
Zeus no tiene favoritos. Piénsalo bien, hermano. Mientras yo limpiaba los establos de Augias él te eligió para acabar con Ares. ¿Es que no me crees? ¿Qué te parece esto? Mientras a ti te coronaban dios de la guerra
a mi me mandaron a buscar una manzana. Ellos lo llamaron “trabajos”… ¡Ja! Es posible que él me dejara matar al león de Nemea, pero él hizo que tu nombre fuera
pronunciado por todo el mundo. El de un fiero guerrero, el de un héroe magnifico,
el de un hombre convertido en dios. Pero esta vez, hermano, esta vez yo por fin
te mataré. Será mi décimotercer y último trabajo. Pronto yo seré el dios de la guerra y reclamaré el trono que tanto me merezco. Aspiras a ser del Olimpo. Pero ese reino llega a su fin, Heracles. Ya veremos si eso es así. ¡Yo me ocuparé de él! ¿Afrodita? Sabía que volverías conmigo. ¡Kratos! Dime… ¿ha conquistado Afrodita
a otro dios de la guerra? Esa pregunta deberías hacersela a tu esposa.
Yo busco el laberinto. Creía que solo buscabas la llama, ¿qué
se te ha perdido en…? ¡No! ¡Aléjate de ella!
¡Aléjate de Pandora, Kratos! Es por ti que ella está en el laberinto.
¡Por ti yo vivo en el infierno! Yo no te he hecho nada malo, Hefesto. Oh, claro que sí, espartano. Tú abriste la caja. Yo solo hice lo que había que hacer. Está muy claro que tú no lo entiendes. Los males de la gran guerra no fueron fáciles de contener. Forjé la caja con un poder mayor que el de los propios dioses. La llama del Olimpo. A medida que el metal iba tomando forma, fui consciente de que solamente la llama sería capaz de protegerla. Tenía cerradura. Solamente hacía falta una llave, era la forma de recuperar la caja. Creada a partir del corazón de la llama, la llave cobró vida propia… Pandora.
Una niña. No estaba viva ni muerta. Yo la quería, espartano, y ella me queria a mi como a un padre. Cuando Zeus vino a llevarse la caja preferí
esconder a Pandora. Le dije que el lugar más seguro para tener
la caja sería la espalda de Cronos. Al fin y al cabo, ¿quién podría con él?
Mentí. Lo hice por salvar a mi hija. Estoy seguro de que tú lo entiendes. Fue cuando tú conseguiste abrir la caja cuando se descubrió mi mentira. Zeus me torturó hasta que le conté la verdad sobre mi querida Pandora. Entonces se la llevó y me dejó solo con mi tormento. ¿Es que no lo entiendes? Si la llevas a la llama… Entiende tú esto, dios herrero. No va a haber nada que me impida destruir a Zeus. Pero si tú… De acuerdo, si persigues la muerte de Zeus
me gustará ayudarte. Tal vez… Sí, por supuesto. Necesitamos la piedra del Ónfalos, con ella te haré un arma. Ya tengo armas. Oh, pero no como esta. Esta arma será la
recompensa que tú llevas tanto tiempo mereciendo. La piedra yace en las fosas del Tártaro.
Tráemela y te ayudaré. ¿¡El cruel asesino de Gaia pisa mi tumba!? ¡Cronos! Sabía que fuiste tú quien la mató, espartano ¿quién
sino iba a ser? Por tu culpa vivo atormentado. Cuando te llevaste la caja del templo de Pandora el miedo hizo presa en Zeus. Me desterró a las fosas del Tártaro. Los dioses me encomendaron matar a Ares. Tú mataste a Ares porque ansiabas tomarte venganza, pero esta vez vas a recibir el castigo
que te mereces, espartano. ¡Yo tampoco disfrutaré cuando te devore! ¡Ya tienes lo que buscabas, ahora déjame! ¡Malditas cadenas! Debería habérmelo esperado de un maldito cobarde como tú. Un animal que incluso mató a los suyos. ¡Kratos! ¡No! ¿Kratos?
¿¡Tú me enviaste a morir!? ¡No no no no, cálmate Kratos! Sabía que
superarías el desafío. De verdad que necesito la piedra del Ónfalos,
ya lo verás. Date prisa viejo. Con un arma como esta no conviene tener prisa. La espera valdrá la pena. Un arma magnífica que no tiene igual. Como prometí. ¡Aquí está tu recompensa! Mi bella Pandora… por favor… perdónala… Pandora… perdóname… Tú… le dije que te matara.
El día que tú viniste al mundo le dije que te matara. Pero él se negó a hacerlo. Al estúpido de mi marido le dio pena. Y ahora mira en lo que te has convertido, mira esto. ¡Fíjate bien! Se están muriendo por tu culpa. ¡Todas las cosas se están muriendo por tu culpa! Ya no hay sol Los mares se tragan la tierra.
Lo que no ha desaparecido ha quedado apestado. Yo hago todo lo que puedo para que sigan viviendo. Pero tú, tú has provocado todo esto al matar a los dioses sin piedad. ¿Crees que este jardín no está protegido? Derrotaste a Heracles gracias a tu fuerza
bruta. Pero la simpleza de tu mente te impedirá
encontrar la salida. Estoy deseando ver como te mueres de viejo
en este mismo lugar. Eres un simple mortal.
¿Como te atreves a desafiarme? ¿Crees que puedes irte así sin más?
No hemos acabado. ¿Qué has hecho?
¿Pero qué me has hecho? Eres un cobarde, destruyes todo lo que tocas. Que tengas suerte con esa ramera a la que llamas Pandora. ¡Pandora! ¿Qué te ha hecho? Él me dijo que no volviera a hablar contigo y que si no obedecía te haría tanto daño
como a mi padre. No temas. Él me dijo que te mataría. No podrá. Debemos marcharnos de aquí. Ven, te enseñaré el camino. Gracias, Kratos. El fin de nuestro viaje aún está lejos y
cuando éste llegue seguro que no me lo agradecerás. Aunque lo parezca no soy una niña, Kratos.
He visto muchas cosas horribles. Yo no tengo miedo, sé muy bien lo que nos
espera. Vi como Zeus torturó a mi padre. Vi como
le golpeó y todo por mi culpa. Debí ayudarle pero tuve miedo. Hefesto hizo lo mismo que cualquier padre. Proteger a su hija. ¡No! Yo tengo la culpa. Le fallé por culpa de mi miedo. El miedo es otro tipo de oscuridad. En esa oscuridad oía lo que los dioses decían de mi. Decían que yo era un monstruo. Palabras que no significan nada. Tal vez… pero en sus palabras se podía
notar el miedo. Miedo a un guerrero cubierto de ceniza. Miedo a ti. Ver que los dioses tenían miedo, me dio un
punto de esperanza. La esperanza es para el débil, Pandora. ¡La esperanza nos hace fuertes! Ella nos ha traído hasta aquí.
Es nuestra arma cuando lo demás está perdido. Esto… es lo que trae la esperanza, niña.
Que no se te olvide nunca. ¡Allí está! ¡Ya la veo, Kratos!
En la oscuridad el fuego de la esperanza nos liberará. ¡Pandora, no! ¡Sabes por qué estoy aquí! Me has traído
para hacer esto! ¡Voy a encontrar otra manera! ¡No, Kratos! ¡No existe otra manera! ¡Déjame ir! ¡No, niña! ¡Yo no soy una niña!
¡Me haces daño! ¡Kratos! ¡Socorro! ¡Bájala Zeus! Tu obsesión por esta… por esta… cosa.
Está empezando a irritarme, hijo mío. ¡Suelta a la niña, Zeus! No confundas este objeto, este engendro de Hefesto con tu carne y con tu sangre. Aunque tal vez ya lo hayas hecho, espartano. Tu búsqueda de Pandora. Tu intento penoso
de expiar la culpa por la muerte de tu familia no ha traído nada más que infortunios al
Olimpo. ¡Fíjate bien en lo que has conseguido! Solo veo lo que he venido aquí a destruir. Apiadarme de ti ha sido mi gran equivocación,
Kratos. Y compadecerte de esta cosa ha sido a tu vez
tu mayor equivocación. ¡Esto no tiene nada que ver con ella! ¡Tiene mucho que ver con ella! ¡Súeltala! Como desees. ¡Ríndete ante mi y Pandora vivirá! ¡Pandora! ¡Pandora, no! ¡Detenla, Kratos! ¡No dejes que entre en la llama! ¡Es para esto para lo que estoy destinada y tú lo sabes, por favor! ¡Calla! ¡Kratos, sabes que esta es la única manera! No la escuches, Kratos, por una vez en tu penosa vida no falles. No le falles como ya le fallaste a tu familia. ¡Pandora! El poder para matar a un dios. ¿¡Vacía!? ¡Después de tanto buscar, después
de tanto sacrificio y al final solo has conseguido otro gran fracaso! Menudo caos… voy a tener mucho que hacer después de que te mate. Ven por mi, padre, es hora de acabar con esto. Sí, hijo mío, ya es la hora. El reinado del Olimpo ha terminado. ¡Gaia! ¿¡Sigues con vida!? Mi mundo está sangrando por tu culpa. Yo jamás he pretendido matarte, espartano, pero no me dejas otra opción. Tu títere te ha fallado, Gaia. Tal vez debiste
elegir al otro. ¡Ya basta! ¡El padre y el hijo morirán
juntos! ¡Voy a poner fin a este caos! ¡Muere! ¡Necio insolente! ¡Voy a fulminarte! ¡Muere! Estoy empezando a hartarme de ti, hijo mío. ¡Yo te cree y yo acabaré contigo! ¡Deja que el miedo te invada! La esperanza nos hace fuertes, ella nos ha
traído hasta aquí. Es nuestra arma cuando lo demás está perdido. Has obrado bien, Kratos. El mundo libre de las cadenas del Olimpo y
purificado en el caos está listo para oir mi mensaje. Mira a tu alrededor. El mundo es una pura ruina.
¿De qué sirve tu mensaje? Vete si es tu deber. Pero antes, entrégame
el poder que contenía la caja. La caja estaba vacía. Eso no es cierto, puedo verlo en tus ojos. Usaste mi poder para matar a Zeus.
Y todavía lo conservas. ¿No lo entiendes? Cuando Zeus reunió todos los males y los encerró en la caja. Yo temía lo que sucedería si se volvía a abrir. Así, invoqué el arma más poderosa del mundo y la guardé en la caja. Te lo dije, estaba vacía. Pandora se sacrificó en vano. Ella murió
debido a mi necesidad de venganza. Me parece que te equivocas. Usaste mi poder
para matar a Zeus. Yo te vi hacerlo. A menos… Por supuesto. Al abrir la caja, liberaste los males sobre los dioses. Los infectaste. Los cambiaste. El propio Zeus sucumbió a la oscuridad.
Por eso estaba tan furioso y tan obsesionado con que murieras.
Lo había consumido el mal. El miedo. Yo creía que el poder que guardé en la caja
nunca salió. Siempre pensé que te serviste de los males
para acabar con Ares. Pero me equivoqué. El poder que sacaste de la caja era mio. Te dió fuerza suficiente para enfrentarte a
Zeus. El valor necesario para vencer el miedo.
En el fondo de tu corazón, Kratos. Hay esperanza. Ha permanecido oculto, ahogado por la culpa y por los errores de tu pasado. Cuando tú mataste a Zeus debiste de provocar que se reanimara. ¿Qué ha sido, Kratos? La esperanza nos hace fuertes, ella nos ha
traído hasta aquí. Es nuestra arma cuando lo demás está perdido. ¿Qué ha sido, Kratos? Solamente recuerdo las cosas que he perdido. Es por ello que has de entregarme el poder. Yo sé que implica en realidad y donde debe
estar. Confío en que harás lo correcto, Kratos. No deberías. ¡Me lo debes, Kratos! ¡No te debo nada! ¡Yo te convertí en dios!
¡Yo te protegí de la cólera del Olimpo! ¡Yo permití que te vengaras de Zeus! ¡Se acabó, Atenea! ¿Acaso osas oponerte a mi de nuevo? El fin de… mi venganza. ¿Por qué? ¡Necio! ¿¡Pero qué has hecho!? ¡No! ¡Se supone que era para mi! ¡Ellos no sabrán qué hacer con ella! Me decepcionas, espartano.

100 comments

  1. Good work and thank you for this video ❤️
    From Iraq 🇮🇶
    شغل رهيب وشكراً للفديو ❤️
    من العراق 🇮🇶

  2. When Kratos turned around when he saw the women why was her tittys showing with no shirt on and just something see threw

  3. i watch this before sleep to boost my testosterone levels and it helps, i got more beard now and my muscle mass increased

  4. I beat all the games and I wanted to go back and watch the whole story but I don't recall most of these scenes in the game. Either way. This is pretty bad ass

  5. Those ps2 graphics r still pretty good considering were almost 3 generations past that console
    Love the GOW OF WAR series

  6. So are we ever gonna get the explanation of the whole ghost Athena? I mean is she a ghost? Are all the other gods a ghosts?

  7. Angry baby, Angry teen, Angry man, and Angry dad this a story of how a dude went from ripping peoples heads off to ripping gods head off

  8. Is it just me or does Kratos look like a black man ??? They change him up in God of war 4 to look more white!!!

  9. Athena: Zeus is Olympus u can't destroy him he is your father if Olympus falls we all fall

    Athena again: if u don't destroy Zeus mankind is doomed

    😬😬😬😬Athenaaaaaa hahaha 😂😂😂she is the best lmao

  10. The best 3 hours of my life❤ even though I have played all of the god of war games since my childhood but watching this all together made feel so sorry for kratos rather than feeling angry with him like usual.. The man lost everything and his life became nothing but a nightmare..

  11. i love how kratos became a god and destroyezd the whole earth just because hes brother has been kidnapped
    also athena was foolishly nice to let him live

    because hell destroy the whole earth
    and the whole existence
    good job kratos! 😀

  12. I love how sometime kratos hates every living being
    but when he sees hes daughter he will sacrifice everything EVEN HES LIFE
    just to save her
    kratos can be the enbodiment of hatred and sometime the enbodiment of love

  13. I often just feel sorry for Kratos.
    He basically just wants what we all want to live a peaceful life with our loved once (wife/husband and children and maby even a dog or cat) but it is always taken from him by the gods.

    After all that happened to him I can understand that his moral compass is a bit broken sometimes. I like how he changes in the new game he tries to be a good father and not the monster he once was and I wish for him that he succeedes at that task

  14. So Deimos has been tortured for many years but when he gets slammed with a rock he finally dies. Confusion I think so

  15. It's interesting how Santa Monica alredy had stablish the bases of the franchise since the very first game, which would be retaken for next games.

  16. Kidnapped by gods, tortured by gods, imprisoned by gods.

    Declares vengeance on mortal brother for not breaking him out of the prison that he cant even break out himself.

    Classic Spartans.

  17. The hilarious thing is, if Zeus wasn't such a pussy bitch, everyone wouldn't have died! Kratos would've had no reason to kill all the god and destroy Olympus. All because Zeus tried to prevent a prophecy. 2:48:59 OHH OHH,

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